En el Día Internacional de las Personas de Edad, tomaré un enunciado de los “Amarillos por Chile”, al cual aparentemente se han adscrito preferentemente personas de cierta edad – a pesar de que este movimiento eligió representarse por el color de la envidia (o quizás justamente por ello). Este enunciado viene de una declaración pública hecha en junio 2022, en el que se intentá alentar a votar por el rechazo de la Propuesta Constitucional en el plebiscito de salida. No hay pecado en rechazar la Propuesta Constitucional si uno ha llegado racionalmente al juicio que la Propuesta tiene demasiadas falencias, ni hay pecado en ofrecer argumentos en este sentido – provisto que sean verdaderamente argumentos bien formados. Pero como mostraré en los siguientes párrafos, esta declaración insinúa juicios y acusaciones morales que contradicen la razón. Entonces decidí no referenciar la dirección de la declaración, para evitar hacer publicidad a este texto o al movimiento responsable de él.
Aquí el enunciado (subrayo las partes analizadas posteriormente):
“Varias veces en la historia, los chilenos hemos tenido que decir “no” para avanzar a un futuro mejor. Lo hicimos en el Plebiscito de 1988 y supimos encontrar un camino de salida institucional que nos llevó a la transición a la democracia […].
Hoy decimos “no” a una Constitución que no nos representa […].
La resistente francesa Germaine Tillion […] afirmó que no había nada más creativo que decir “no” a la violencia y el totalitarismo. Nuestro “no” es a la intolerancia, es “no” a una Constitución que nos divida, un “no” a la deconstrucción de Chile, un “no “a los privilegios o ventajas de unos chilenos sobre otros por una malentendida sobrerrepresentación o autonomías excesivas.”
Ahora unas notas sobre aspectos de este enunciado:
- “Varias veces en la historia” – insinuando que es algo prácticamente normal – pero se menciona solo una instancia. ¿Por qué esconderse detrás de “otros lo hicieron también”? ¿Nos sentimos en carencia de justificación?
- “Plebiscito de 1988 […] que posibilitó la transición a la democracia”. O sea, ¿la Propuesta Constitución era anti-democrática, y quienes la promueven son enemigos de la democracia, como un dictador que era la antítesis misma de la dignidad, la libertad, el estado de derecho, los derechos humanos y una sociedad inclusiva? Esto deja entender entre las líneas que la mayoría de los Convencionales eran anti-democráticos, y democráticamente elegidos por electores que se equivocaron de candidato, o que ellos mismos eran anti-democrático. Pero el plebiscito que dio inicio al segundo intento de reforma constitucional sí que fue democrático… Y hay más: sospecho que algunos estrategas de los grupos políticos y económicos comúnmente llamados “derecha” habrán visto que si la reforma se encarga a una Convención Constituyente con representantes decididos por votación popular en un momento de mucha agitación y polarización, esto iba a favorecer la elección de candidatos con convicciones fuertes, o sea un rango de posiciones más amplio, más diverso … conduciendo a un proceso de trabajo que es fácil atacar usando los medios, y desacreditar los Constituyentes durante más de un año, sabiendo que muchos electores iban a remplazar el análisis de la Propuesta por la apreciación intuitiva de los Constituyentes según la imagen pública que los medios masivos elaboraron durante el proceso: era bien probable que algo así iba a pasar y favorecer la posición de quienes se oponen a reformas profundas. Yo creo que si hay anti-demócratas en el tema de la reforma constitucional, son quienes hayan actuado de acuerdo a este tipo de estrategia (cubierta, que nunca será posible comprobar).
- “Constitución que nos divida”: ¿y la Constitución vigente nos une? ¿Y quienes hacen declaraciones como esta, ayudan a superar las divisiones o las refuerzan? Superar las divisiones requiere ser transparente en los argumentos que uno presenta y en sus fundamentos. Quien esconde mensajes morales y emocionales refuerza las divisiones porque hace las razones aún más difíciles a ver y a criticar – y sin abrirse a la crítica, no se reducen las divisiones.
- “Deconstrucción de Chile”: la Propuesta decía textualmente que Chile es uno, y que el hecho de que las Regiones tengan su gobierno y su camera parlamentaria no significa descomponer el país. Acusar los Convenionales de haber querido desconstruir Chile o de no haber visto un peligro de deconstrucción es una acusación grave. Y si uno no tiene pruebas, mejor insinuar que ser transparente.
- “Privilegios o ventajas de unos chilenos sobre otros”: es decir, ¿en la actualidad no hay partes de la sociedad que se encuentran en desventaja sistemática? ¿No era que se iba a corregir el desnivel de condiciones? Admito que los Pueblos Originarios tienen un entendimiento del mundo y una cultura muy diferente a la occidental, y que la historia de las relaciones entre las personas que cuentan como miembros de los Pueblos Originarios y las que cuentan como descendientes de europeos ha generado una situación extremadamente compleja, y además en una espiral de deterioro que parece acelerar. ¿Quién podría dudar de que es urgente mirar esta complejidad a la cara y negociar un “new deal“? Pero claro, hay muchos intereses económicos que temen esto, y entonces hacer creer que perder algunas ventajas y privilegios es lo mismo que privilegiar a “otros” puede parecer una buena táctica para postergar un verdadero intento de resolver un problema histórico.
Aparecer en público con este tipo de declaración es un intento de influir en la valoración intuitiva que muchas personas moderadas en Chile hacen de la Reforma Constitucional, desprestigiando a las personas que hayan trabajado en la Convención, desprestigiando a las personas que hayan votado por estes Convencionales. <Son personas malas, entonces lo que proponen también es mal, entonces es bueno decirles que “no”>
Yo rechazo esta manera de dirigirse al público. En la introducción, he usando técnicas similares para insinuar que los adherentes de los Amarillos son unos viejos (no todes tienen esta “Edad”, y además ser de edad no tiene nada que ver con la calidad de los enunciados que uno hace), envidiosos de quienes no son viejos (el color amarillo se usa para muchas cosas distintas, no solo la envidia, y no hay conexión necesaria entre el uso de este color y esta emoción). Si por casualidad, alguien se siente aludido, ofrezco mis disculpas, y al mismo tiempo les solicito: por favor piensen cómo deben sentirse las personas afectadas por estos usos de la retorica negra, de falacias y de metáforas maliciosas. Manipular es una forma de violencia, de uso ilegítimo de la fuerza. Y claramente, los Amarillos no son los únicos que manipulan. A cada uno de pensar en sus propios ejemplos.
¡Usemos la fuerza de la razón, no la razón de la fuerza! Es de primer importancia admitir que todes tenemos prejuicios, que tenemos maneras diferentes de ver el mundo, con valores y principios diferentes, y que ver, pensar y creer diferente no es lo mismo que ser estúpido o malvado. Los desafíos de Chile tienen un nivel de complejidad que impide toda esperanza de una solución “correcta”, entonces todes se equivocan en un que otro aspecto. Usemos nuestra inteligencia humana para pensar con el otro, no contra el.